COLECTIVIDADES EN ESPAÑA
Gaston Leval
Reproducimos una versión abreviada de la primera parte del folleto de Gaston Leval " la Reconstrucción Social en España, " que fue publicada por Freedom Press en 1938. Muchos lectores del " War Commentary " han expresado el deseo de reproducir de alguna forma el contenido de este excelente panfleto.
La socialización de la industria fue el primer compromiso de la Revolución española, en particular en Barcelona. Pero los obstáculos que se crearon desde el principio impidieron que estos experimentos se desarrollaran hasta su final lógico. La guerra fue la principal desventaja.
Pero por otra parte, el deseo de una revolución social completa era demasiado profundo, estaba demasiado arraigado en las mentes de las masas trabajadoras para que tal consideración repeliera a todos los trabajadores. Había otro factor a tener en cuenta: la gran proporción de patrones, directores y accionistas que eran o fascistas declarados o simpatizantes fascistas, que deseaban un triunfo de Franco.
Muchos de estos patrones escaparon en cuanto vieron que los anti-fascistas, inspirados por los hombres de la F.A.I. y la C.N.T.1 , habían triunfado. Otros fueron detenidos. Era inevitable que las fábricas y los talleres poseídos por éstos fueran tomados y controlados por los trabajadores. Esto es lo que de hecho hicieron los trabajadores.
A lo dicho debería agregarse, que los patrones sospechosos, para defender sus intereses, tenían muchas más simpatías con los fascistas que con los anti-fascistas. Uno no esperaba que estos hombres estuvieran impacientes por construir tanques, aviones, rifles y municiones que eran esenciales para el triunfo de aquellos que luchaban contra sus amigos íntimos. Ellos no iban a hacer todo lo que estuviera en su poder para desarrollar la producción económica con la intensidad requerida para garantizar la vida diaria de la España anti-fascista. Los trabajadores entendieron esto instintivamente, y establecieron en casi todos los talleres, comités de control, que tenían como objetivo vigilar el progreso en la producción, y comprobar la posición financiera del dueño de cada establecimiento.
En muchos casos, el control rápidamente pasó del comité de control al comité directivo, en el que el patrón estaba al mismo nivel que los trabajadores y le era pagado el mismo salario. Algunas fábricas y talleres en Cataluña pasaron de este modo a las manos de los trabajadores que estaban contratados en ellas.
El Decreto de Colectivización.
Fue en vista de estos hechos como la Generalitat - el Gobierno de Cataluña - publicó el Decreto de Colectivización en octubre de 1936. Según este decreto, se permitía a los trabajadores tomar todas las fábricas que empleasen a 100 o más trabajadores, además de las que, teniendo menos de 100 trabajadores, sus dueños hubieran sido oficialmente reconocidos como fascistas.
El decreto que al parecer contestó a las necesidades de los trabajadores catalanes, y fue recibido con gran alegría por la mayoría de ellos, era en realidad un racaneo de la socialización, por los motivos siguientes:
Primero. El porcentaje de trabajadores en las fábricas que empleaban menos de 100 trabajadores era mayor que el de las fábricas que empleaban a más de 100; esto quería decir que el mayor número de trabajadores estaba condenado a permanecer bajo el sistema de explotación del propietario.
Ssegundo. Se evitaba que los trabajadores fueran los dueños verdaderos de los medios de producción, por medio de comités administrativos que tenían que formarse con sus ramificaciones en el Ministerio de Economía, al que debían dar cuenta de sus actividades. Esto eliminaba completamente a los sindicatos del trabajo de reconstrucción Social, y protegía a una sección de pequeños patrones, creando así un dualismo que tarde o temprano tenía que terminar en la derrota de una de las dos partes. Pero esto era un obstáculo temporal que los elementos concienzudos, responsables esperaban superar más tarde.
Tercero. Era un sistema que conservaba el comercio privado íntegramente y que obligaba a cada taller y cada fábrica a vender lo que producían por separado. Los trabajadores entonces, competían entre ellos; destruían la moral y los sentimientos de solidaridad existentes entre ellos, y estaban obligados a competir lo que se incrementó en proporción al grado en la que las dificultades económicas se hicieron más agudas.
Los trabajadores militantes más conscientes eran bien conocedores de los peligros, y su reacción no tardó en expresarse. En primer lugar a través de su prensa y verbalmente, más tarde por las reuniones sindicales. Se entendía que si los sindicatos no tomaban la producción en sus propias manos, y no eliminaban la burocracia obrera que había sido creada por el decreto de Colectivización, todo lo logrado sería invalidado por este irreparable golpe moral y material.
Poco a poco, luchando contra las autoridades, los sindicatos de la mayoría de los centros industriales de Cataluña se esforzaron por asumir el control de las fábricas "colectivizadas" y los talleres. Tuvieron éxito parcialmente. Pero el triunfo parcial fue el resultado de largos meses de agitación, y durante ese tiempo, las fuerzas no-revolucionarias habían eliminado a la C.N.T. y al sector de Largo Caballero del poder. Las fuerzas que se oponían a la socialización y la contraofensiva reaccionaria se hicieron más poderosas. En general uno puede declarar que la acción de los sindicatos fue acertada. Lamentablemente las dificultades se multiplicaban. Cuando comenzaba la verdadera Socialización Industrial, la carencia de materias primas se hacía más aguda. La industria textil carecía de lana y algodón. Los talleres metalúrgicos carecían de acero y las carpinterías de madera. Y, por si estas dificultades no fueran un problema suficientemente grande, la política del Gobierno puso las cosas aún peor.
El Gobierno " tomó el control de las materias primas. " Este era el medio para privar a los sindicatos del poder y de sabotear su trabajo. Luego "nacionalizó" la mayor parte de las industrias. Esto fue un pretexto para tomar posesión de aquellas que los trabajadores habían puesto en funcionamiento, y destruir la socialización.
Sin embargo, no todo se desarrolló como acabo de describir. Por fortuna unos pocos sindicatos en Cataluña tomaron las actividades de sus respectivas industrias en sus propias manos desde el principio, desatendiendo las órdenes del Gobierno. Y en ciertas ciudades fuera de Cataluña, la Socialización fue puesta en práctica inmediatamente y ha mostrado resultados asombrosos.
Barcelona
En Barcelona, el Sindicato Sanitario, el Transporte Urbano, los Sindicatos de agua y de gas así como el Sindicato de Entretenimiento Público han dirigido el trabajo por sí mismos. El primero y el último fueron creados después de la Revolución. Sin embargo han realizado un gran trabajo. El Sindicato Sanitario se extiendió por todas partes de Cataluña y organizó el servicio médico de tal modo que cada pueblo tenía su doctor.
Los ferrocarriles en Cataluña son un ejemplo elocuente de lo que los trabajadores habrían hecho de no haber sido paralizados por las concesiones hechas a la burguesía. Las tres líneas principales que pertenecían a tres empresas extranjeras compitiendo constantemente entre ellas, fueron amalgamadas para formar una empresa y recientemente eran dirigidas por un comité central de la U.G.T. (Unión General de Trabajadores - Socialista) y la C.N.T. compuesto por doce compañeros. Había muy pocos maquinistas, la mayor parte de ellos eran extranjeros y habían vuelto a sus países respectivos. Sin embargo se han alcanzado maravillosos resultados.
Granollers
Fuera de Barcelona, uno puede dar casos significativos de organización. Tomemos la pequeña ciudad de Granollers como ejemplo. Todo fue socializado por los Sindicatos y el Municipio. Y todo funcionaba perfectamente. Los pequeños talleres desaparecieron - esto ocurrió en cientos de localidades en donde los trabajadores asumieron la producción - y se aseguró rápidamente la redistribución por las cooperativas municipales; los pequeños negocios al principio fueron controlados, luego eliminados, y a los comerciantes se les dió una ocupación, o en las cooperativas o en otras profesiones.
Castellón
Si viajamos hacia el sur por la costa mediterránea llegamos a Castellón. Poco o nada se ha dicho sobre esta ciudad, a pesar de que desde octubre de 1936, la industria metalúrgica haya estado completamente en las manos de los sindicatos. Otras industrias estuvieron en proceso de ser socializadas de un modo similar. Y aunque en esta ciudad no había una tradición sindicalista revolucionaria, los trabajadores no carecían de sentido común y eran profundamente conscientes de sus responsabilidades.
Alcoy
Si tomamos Alcoy en la Provincia de Alicante, tenemos un ejemplo aún más típico. Los trabajadores hace mucho que estaban bien organizados y no fue necesario ningún decreto de movilización a los militantes. Ellos rápidamente tomaron las fábricas y talleres y organizaron la producción de un nuevo modo.
Cada industria está centralizada en el Comité Sindical Administrativo. Este comité está dividido en tantas secciones como industrias principales haya. Cuando se recibe un pedido de la Sección de Ventas ésta se pasa a la Sección de Producción cuya tarea consiste en decidir qué taller está mejor equipado para producir los artículos requeridos. Mientras resuelven esta cuestión ellos piden las materias primas necesarias a la sección correspondiente. Ésta da instrucciones a las tiendas para suministrar los materiales y finalmente, la Sección de Compra recibe los detalles de la transacción para que ésta pueda sustituir el material usado.
Este resumen, que, debido al espacio, podría ser amplificado indefinidamente, hace a uno apreciar el hecho de que la los Libertarios españoles coordinan y racionalizan la producción de un modo mucho más satisfactorio de lo que el Capitalismo jamás ha hecho. Y pongo un énfasis especial en la desaparición de los pequeños talleres y fábricas malsanos y costosos, además del correcto empleo de la maquinaria para el trabajo más adecuado a ella. La centralización administrativa es uno de los rasgos más excepcionales. Uno así puede declarar que en cualquier parte donde la colaboración con los partidos políticos no ha paralizado a los trabajadores, éstos son capaces, incluso allí donde sus sindicatos son sólo de formación reciente, organizar la producción y los servicios públicos de un modo sumamente satisfactorio. Así permanece para describirse el papel jugado por los trabajadores mismos en la administración y la dirección industrial.
El comité industrial administrativo no es una organización autónoma infalible. El sindicato todavía existe, y su comisión central controla el conjunto de actividades. Es nombrado por la Asamblea general de los trabajadores sindicados y tiene delegados directos en las fábricas y talleres para para no perder nunca el contacto con los trabajadores. En los talleres y fábricas existen los comités elegidos por una asamblea de trabajadores reunidos sobre el terreno. Estos comités son responsables de la aplicación de las instrucciones recibidas en cuanto a la conducta de trabajo. En su turno comunican sus observaciones a la comisión sindical central. Y en las resoluciones de las asambleas se aprueba tanto el trabajo diario en las fábricas como el trabajo del comité administrativo.
Por lo tanto no afrontamos una dictadura administrativa, sino una democracia bastante funcional, en la que todos los trabajos especializados juegan sus papeles que les han sido asignado después del examen general de la asamblea.
SOCIALIZACIÓN AGRARIA
Pero es en la Socialización agraria que hay que buscar el ejemplo de lo mejor del logro Social.
Esta socialización no ocurrió simultáneamente y completamente en todas partes al mismo tiempo. Esta comenzó en Aragón, inspirada por los Libertarios, luego fue ganando terreno en Levante y en aquella parte de Andalucía que permaneció en nuestras manos. Finalmente se extendió por el sur de Cataluña y Castilla.
La revolución agraria ha inaugurado la práctica del derecho Libertario. Y lo ha hecho con tales resultados que los teóricos Anarquistas mismos, los que siempre defendieron los conceptos ahora aplicados, hubieran quedado asombrados, y nunca olvidarán el hermoso sueño por el que vivieron.
Permítasenos agregar que los sentimientos profundamente sociales que caracterizan al campesino español, fueron necesarios para poner estas ideas en práctica.
Aragón
En aproximadamente tres meses, la mayor parte de los pueblos de Aragón, algunos sacados de manos Fascistas por las columnas conducidas por Durruti y otros guerrilleros "indisciplinados", organizaron colectividades agrarias. No hay que confundir las "colectividades" industriales realizadas bajo los auspicios del decreto antes mencionado, y bajo instrucciones dictadas por el Gobierno catalán, con las de los campesinos. La palabra "colectividades" describe dos cosas bastante diferentes.
El mecanismo de la formación de las colectividades Aragonesas, ha sido generalmente el mismo. Después de haber depuesto a los ayuntamientos cuando estos eran fascistas, o después de haberlos sustituído por comités Anti-fascistas o Revolucionarios cuando no lo eran, se convocaba una asamblea por todos los habitantes del lugar para decidir su línea de acción.
Uno de los primeros pasos era juntar la cosecha no sólo de los campos de los pequeños propietarios que todavía quedaran, sino, lo que era aún más importante, la de las fincas de los grandes terratenientes que eran conservadores y "caciques" rurales o jefes. Se organizaban grupos para cosechar y trillar el trigo que pertenecía a estos grandes terratenientes. El trabajo colectivo comenzó espontáneamente. Luego como no podían dar este trigo a nadie en particular sin ser que fuera injusto para todos los demás, era puesto bajo el control de un comité local, para el uso de todos los habitantes, ya fuera para el consumo o para el intercambio por artículos manufacturados, como ropa, botas, etc., para los que estaban más necesitados.
Era necesario, después de todo, trabajar las tierras de los grandes terratenientes. Ellos tenían generalmente las más extensas y fértiles de la región. La cuestión se planteaba otra vez ante la asamblea del pueblo. Era entonces cuando "la colectividad", si no estaba ya definitivamente constituída - a menudo esto se había hecho en la primera reunión - se establecía definitivamente.
Se nombraba un delegado para la agricultura y el ganado (o uno para cada una de estas actividades cuando el ganado era demasiado extenso), un delegado para la distribución local, intercambios, obras públicas, higiene y educación y defensa revolucionaria. A veces había más, en otras ocasiones menos.
Luego se formaban grupos de trabajadores. Estos grupos generalmente se dividían en el número de zonas en las que el territorio municipal estaba dividido, para así más fácilmente incluir todas las clases de trabajo. El número de zonas dependía no sólo de la extensión de la tierra sino también de la composición topográfica de la misma, la cual en España es generalmente montañosa.
Cada grupo de trabajadores elegía a su delegado. Los delegados se reunían cada dos días o cada semana con el concejal de agricultura y ganadería, para coordinar todas las diferentes actividades.
Decidían por ejemplo, si ciertos campos deberían ser arados, o si ellos deberían prestar atención al trigo o las vides; o podar los olivos y otros árboles frutales; o plantar patatas o sembrar remolachas, etc. Según la urgencia y la importancia del trabajo, se escogían grupos para hacerlo, e ir, cuando fuera necesario, de una zona a otra.
En esta nueva organización, la pequeña propiedad casi desapareció completamente. En Aragón el 75 por ciento de los pequeños propietarios se han adherido voluntariamente al nuevo orden de las cosas. Los que se negaron han sido respetados. Es falso decir que aquellos que participaron en las colectividades fueron obligados a hacerlo. Uno no puede acentuar este punto más fuerte delante de las calumnias que han sido dirigidas contra las colectividades sobre este respecto. Está también lejos de la verdad que la colectividad agraria ha traído por la fuerza, en todas partes, una cuenta corriente especial para los pequeños propietarios y ha impreso billetes especialmente para ellos, para asegurarse todos los productos industriales que requieren, de la misma manera que hacen "los colectivistas".
En esta transformación de la propiedad, hay que poner un énfasis especial en el sentido práctico y la delicadeza psicológica de los organizadores que en casi todos los pueblos han concedido o han dado a cada familia un poco de tierra sobre la que cada campesino cultiva, para su propio uso, las verduras las que prefiera de lal forma que prefiera. Su iniciativa individual puede así ser desarrollada y satisfecha.
Los nuevos métodos de cultivo
El trabajo colectivo ha hecho posible alcanzar en la agricultura así como en la industria, una racionalización que era imposible bajo el régimen de pequeña propiedad y aún bajo las grandes propiedades. Se usan tractores y otra maquinaria allí donde son más necesarios. ¡Se han olvidado los días en los que los medios de producción permanecían sin usarse en los graneros de los ricos, mientras que los campesinos pobres trabajaban la tierra con arados romanos tirados por asnos y mulas desgastadas! A las bestias de carga se las da igualmente el trabajo para el que son más adecuadas. Todas las mulas fuertes hacen el trabajo duro mientras que a las más débiles se las dan tareas menos arduas.
Por otra parte, se usan semillas de mejor calidad. Esto ha sido posible por ser capaces de comprar en grandes cantidades, lo que el pequeño campesino no podía permitirse en el pasado. Las semillas de patatas vienen de Irlanda y sólo se siembran las semillas de trigo seleccionadas. También se usan fertilizantes químicos. La maquinaria moderna se usa igualmente - los tractores y los arados modernos se obtuvieron por intercambio o comprados directamente en el extranjero - y permite que el suelo sea más profundamente trabajado, estas semillas han logrado una producción por hectárea muy superior a la que se habría obtenido en las condiciones que existían durante los años anteriores.
Estos nuevos métodos también han hecho posible de aumentar el área cultivada. En Aragón mi investigación sobre el terreno me permite a afirmar que por lo general el aumento de la cosecha de trigo ha alcanzado un promedio de 30 por ciento. Se haobtenido asímismo un aumento de la producción, aunque en una proporción más pequeña de otros cereales, patatas, la remolacha, lucerne, etc.
Salario familiar
Este último hecho tiene una importancia extrema. Es la primera vez que se ha practicado en la sociedad moderna el principio de anarquista de " a cada uno según sus necesidades ". Se ha aplicado de dos modos: sin dinero en muchos pueblos de Aragón y con dinero local en otros, y en la mayor parte de las colectividades establecidas en otras regiones. El salario familiar se pagado con este dinero y varía según el número de miembros en cada familia. Una casa en la cual el hombre y su esposa trabajan porque no tienen ningún niño recibe, por decir algo, digamos 5 pesetas al día. En otra casa en la que sólo trabaje el hombre, ya que su esposa tiene que preocuparse de dos, tres o cuatro niños, se recibe seis, siete u ocho pesetas respectivamente. Esto significa que "las necesidades" y no sólo "la producción" tomada en sentido estrictamente económico es lo que controla la escala de sueldos o la distribución de productos allí donde los salarios no existen.
Apoyo Mutuo
Este principio de justicia se amplía continuamente. Queda abolida la caridad y la mendicidad y los presupuestos especiales para el indigente. Ya no hay mendigos. Los que trabajan lo hacen así para los demás de la misma manera que los otros trabajarán para ayudarles a ellos y a sus hijos más tarde.
Pero este apoyo mutuo se extiende más allá de el pueblo. Antes de que los invasores Fascistas destruyeran las colectividades de Aragón, las federaciones cantonales hacían todo lo que estaba en su poder para neutralizar las injusticias de la naturaleza obteniendo para los pueblos menos favorecidos maquinaria, mulas, semillas, etc..... que debía ayudarles a aumentar la producción de su tierra. Estos instrumentos se obtenían a través de intermediarios de la Federación que emprendían la entrega de los productos a veinte, treinta, cuarenta o aún cincuenta localidades y pidiendo en su nombre, a las industrias y centros de ganadería, los productos que ellos habían requirido.
Todo lo dicho en este resumen debería ser suficiente para una comprensión del lado moral de la revolución española y justifica mi declaración, es decir, que nunca se ha logrado nada similar en la historia de las sociedades civilizadas. Pero hay otros aspectos que merecen algo de nuestra atención.
EDUCACIÓN
Tomemos la educación como ejemplo. En cualquier parte en donde la revolución ha llegado lejos, se notan esfuerzos serios en esta dirección.
Se han creado escuelas en conventos y seminarios que generalmente eran los mejores edificios. Pueden contarse por miles. Cada una de las quinientas colectividades del Levante tiene su propia escuela, generalmente en un hermoso entorno, entre naranjos o al pie de montañas cubiertas de nieve.
En Aragón, Cataluña y Castilla, por todas partes uno nota la misma atención a la educación. Nunca antes se había dado un paso tan grande expide en la historia de España.
Allí donde el Gobierno y el Estado no han sido capaces de hacerse sentir, la ayuda médica ha sido socializada también, es decir, ponerla a disposición de todo el mundo. El doctor cuida de toda la gente enferma. La Colectividad le paga. Éste también proporciona todas las medicinas, y envía a los pacientes más seriamente afectados a los hospitales o sanatorios de las ciudades. Se han establecido pequeños en ciertos pueblos y se mantienen por los esfuerzos del cantón. A nadie se le permite morirse o ponerse enfermo por falta de cuidados y atención.
En casi todos los pueblos colectivizados de Aragón se fundaron " Casas para el Anciano " a las que iban los viejos de ambos sexos que estaban sin familia. Se escogieron las mejores casas para ellos, eran cuidados por muchachas jóvenes escogidas por su alegría y aspecto agradable. No era un régimen cuartelario, ni había ninguna regla molesta. Los viejos llegaban y se iban cuando querían. Todavía continúan en aquellos sitios donde la reacción fascista no ha triunfado.
Pero, además de estos ejemplos de colectivización integral, hay ejemplos de éxito parcial de los que merece hacer un informe. En muchos sitios, nuestros compañeros han entrado en el municipio y han logrado la puesta en práctica de reformas apreciables, como la semi-municipalización de la atención médica, que pone a disposición de todos los habitantes los servicios de médicos, enfermeras y comadronas y necesidades farmacéuticas; la mejora de la enseñanza; la municipalización de alojamientos. Se paga el alquiler al municipio, y si no hay necesidad de ningún otro rédito, se elimina el pago de tarifas e impuestos. Uno puede entender lo que esto significa para los habitantes que no son ricos.
LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA Y LA HISTORIA
He descrito a grandes rasgos la nueva organización social creada por la Revolución española. Los logros de los socialistas libertarios son un hecho, y definitivamente muestran la excelencia de sus principios. Aproximadamente tres millones de campesinos, hombres, mujeres y niños han logrado la puesta en práctica de este sistema de vida con resultados inmediatos, sin una bajada de la producción que los regímenes nuevos por lo general producen. Al menos dos millones se han beneficiado de logros parciales. Una gran sección de la industria ha sido dirigida satisfactoriamente por los sindicatos de los trabajadores; estas cifras deben ser juzgadas en la proporción a los doce millones de habitantes que comprenden a la población permanente y refugiada en la España que no está bajo poder de Franco. Los obstáculos encontrados en las ciudades se deben a la aplicación de un régimen inventado por los gobiernos de Cataluña o de España.
En este enorme experimento abundan los hechos, características, experiencias, iniciativas y logros de todas las clases. No sé si un día un historiador hará un análisis completo e imparcial. Esto sería lo deseable. Pueden estas páginas excitar el interés de investigadores honestos y aclarar al proletariado de lengua inglesa lo que debe aprenderse de este atrevido experimento de España, sangrando y al borde de la muerte, para mostrar el camino al mundo a la felicidad y la dignidad.